Para dominar a la bestia primero hay que alimentarla, la estrategia de Trump que ahora se vuelve en su contra
- 12 feb
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Hasta ahora Trump se sentía cómodo intensificando deliberadamente las confrontaciones para sacar provecho de ello.
El problema es que los conflictos que agravó voluntariamente generaron consecuencias inesperadas que ahora se vuelven en su contra y se refuerzan mutuamente.
Trump creó para sí mismo lo que el World Economic Forum llama una policrisis, es decir, la confluencia de varias crisis simultáneas que crean un problema mayor a la suma de sus partes.
Eso es lo que enfrenta con la confluencia del escándalo Epstein, los excesos del ICE en Minneapolis, el video en que presentó a los Obama como simios y sus críticas a Bad Bunny.
El escándalo Epstein debilita la autoridad moral de Trump para aplicar la ley. Eso hace que las operaciones del ICE se vean como represión política, no como un asunto de seguridad.
La percepción de represión genera protestas. Trump intenta desviar el foco de atención mediante ataques culturales como el que dirige contra Bad Bunny.
Para retomar el control de su base, recurre a mensajes extremos como el video de los Obama, lo que genera más polarización y aumenta la desaprobación hacia él y los republicanos.
Esto ya ha comenzado a tener altos costos especialmente entre los grupos que hicieron la diferencia para que alcanzara su contundente victoria en 2024.
El 82% de los votantes negros y el 55% de los latinos ven la presencia de ICE como dañina. En tanto que su aprobación entre hispanos ha caído del 48% al 35%.
Según las encuestas de Marquette Law School y Emerson College de febrero de 2026, las acciones de Trump están estimulando el deseo de votar en sectores que participaban poco.
63% de los votantes menores de 30 años se declaran entusiasmados por participar en las intermedias de noviembre, un aumento de casi 15 puntos respecto a la tendencia de 2025.
Esto es una amenaza para Trump en un contexto en que los demócratas lideran el voto joven por 16 puntos.
El problema es que Trump está encerrado en su propia trampa porque, si se retira de Minneapolis se ve débil ante su base radical.
Pero si se queda, regala a los demócratas el mejor argumento de campaña: la imagen de una ocupación federal en ciudades estadounidenses.
Por eso, Trump no enfrenta cinco problemas separados; enfrenta una policrisis donde la solución a uno empeora drásticamente los otros.



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