Estados Unidos, la soberanía absoluta, desata la “Operación Furia Épica” en Irán
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El estruendo de los misiles sobre Teherán ayer 28 de febrero silenció décadas de enfrentamiento discreto y guerra en las sombras. La era de la contención diplomática nuclear fue reemplazada por la confrontación total.
Razones y objetivos
La ofensiva coordinada de Washington y Tel Aviv no fue un ataque de advertencia, sino la actualización de una guerra permanente contra el máximo liderazgo de Irán: los daños a la infraestructura de defensa iraní y la formación del Consejo de Defensa tras la Guerra de los Doce Días, de junio de 2025.
Las razones expuestas por Trump y Netanyahu se centran en la "amenaza existencial" que representa el programa nuclear de Irán y su influencia desestabilizadora a través de proxies (combatientes armados y financiados por Teherán en Palestina, Líbano, Yemen).
El objetivo fue doble: destruir la infraestructura de misiles balísticos y centros de desarrollo nuclear en Isfahán y eliminar quirúrgicamente a la cúpula de mando, apuntando directamente al complejo residencial del líder supremo, Ali Jamenei.
Y la razón presidencial de Trump para decidirse por la guerra, es la necesidad que a su juicio le impone su realidad adversa electoral de noviembre próximo: una madeja de golpes de liderazgo político espectacular: Maduro/Venezuela, “El Mencho” Oseguera-México, Ayatola Jamenei, Irán.
Irán ante el abismo. ¿Muerte o caos?
Para Irán, las consecuencias son devastadoras. Más allá de los daños físicos a su arsenal, el país enfrenta un vacío de poder sin precedentes.
La muerte del Ayatola Jamenei fragmentó la cadena de mando de la Guardia Revolucionaria. Este colapso ocurre apenas semanas después de que se filtró una reunión secreta de la Asamblea de Expertos para discutir a los eventuales sucesores de Jamenei.

En dicho encuentro, las facciones más radicales intentaron imponer a Mojtaba Jamenei (hijo del líder) frente a figuras más pragmáticas. Él también cayó en la Operación “Furia Épica”.
El ataque actual ha diezmado a varios de esos candidatos clave dejando al "Consejo de Sucesión" en una parálisis y exacerbando las fracturas internas entre los clérigos. Sin un sucesor claro y con una población civil que ya mostraba signos de insurgencia, el régimen teocrático se tambalea entre una junta militar desconcertada, una cúpula militar que deserta, o negocian impunidad y la insurgencia interna.
Terremoto geopolítico y económico: Texas/México
El impacto global es potente. En el ámbito económico, el petróleo ha saltado a los $110 USD, con la amenaza de llegar a los $150 USD si el bloqueo del Estrecho de Ormuz ( por el que se mueve el 30% del petróleo que se comercia por vía marítima en el mundo) se consolida.
Esto ya ha desatado una ola inflacionaria cuyos efectos internacionales son sombríos, puede golpear las gasolineras en Texas y la canasta básica en México.
Geopolíticamente, el mapa se ha fracturado. Israel ha logrado involucrar directamente a EE. UU. en su guerra, pero a costa de incendiar toda la región.

La respuesta de las potencias.
Rusia y China, aunque cautelosas de no entrar en un conflicto cinético directo con EE. UU., ya barajan opciones de represalia.
Moscú podría acelerar la entrega de sistemas de defensa antiaérea avanzados a los remanentes de la Guardia Revolucionaria o aumentar su presión en el frente ucraniano. Por su parte, Beijing evaluaría sanciones económicas contra suministros estratégicos (tierras raras) y el uso de su poder en el Consejo de Seguridad de la ONU para aislar diplomáticamente a Washington.
China ve este ataque como una violación intolerable a la soberanía de su principal socio energético en la región.
El fin de la ambigüedad
La caída de los muros en Teherán no garantiza la paz; al contrario, ha liberado la paranoia de la incertidumbre.
Estados Unidos e Israel han demostrado que tienen el poder para destruir un régimen que enfrentaba su ocaso.
Pero el caos que sucede a la caída de una tiranía suele ser mucho más difícil de gestionar que el fin del tirano mismo.
Hoy, el mundo no solo es más costoso; es, sobre todo, mucho más peligroso y presto a más fauces del mal (no sólo de terrorismo futuro) para Estados Unidos y sus países aliados de guerra.



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