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¿Tristeza o teatralidad?El Gral. Secretario de la Defensa Nacional Ricardo Trevilla Trejo

  • hace 11 horas
  • 3 Min. de lectura

La tarde del 22 de febrero, la población mexicana recibió la noticia respecto a la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes (“El Mencho”), líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.


Aunque esto se confirmó relativamente pronto, el comunicado extenso se oficializó en la mañanera del 23 de febrero, en la que participaron la Presidenta Claudia Sheinbaum, el General Ricardo Trevilla Trejo, Secretario de la Defensa Nacional, y Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana.


En síntesis, los tres participantes de la conferencia proporcionaron los detalles del operativo contra “El Mencho”, explicaron la respuesta frente a las posibles reacciones del crimen organizado y respondieron preguntas sobre la situación, la seguridad nacional y la coordinación de las fuerzas estatales y federales.




Aunque la conferencia fue extensa y tuvo información diversa, lo que encabezó los titulares de múltiples medios de comunicación fue la reacción emocional del general Trevilla: “El gesto humano del general Trevilla”; “El secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla, se quiebra hablando de los militares caídos en el operativo contra El Mencho”; o “Con la voz quebrada, el Gral. Trevilla reconoce a militares muertos en la captura del Mencho”. ¿Cuál fue el entorno emocional alrededor del general Trevilla? ¿Qué podemos observar respecto a su reacción? ¿Es verdad que su voz quebrada indica un gesto “humano”?


Veamos: 

En primer lugar, su desplazamiento hacia el atril mostró una marcha firme, pero sin rigidez excesiva, pues sus pasos fueron medidos, con un braceo corto y controlado.


Es posible que su caminar, más pausado de lo habitual, haya sido el resultado de una conciencia —¿emocional o social?— del peso mediático del momento.


En segundo lugar, se observó una postura erguida, con los hombros alineados y el mentón en un ángulo neutro.


No elevó la barbilla en señal de desafío, aunque sí la inclinó hacia abajo con mayor frecuencia. Durante los primeros minutos sostuvo la mirada hacia el frente, estableciendo contacto visual general con el auditorio y las cámaras.


Sin embargo, no buscó un punto específico en la sala; su enfoque fue amplio, ¿institucional?, como si el destinatario fuera la audiencia nacional más que los periodistas presentes.


En tercer lugar, podemos destacar su tono de voz, el cual representó uno de los comportamientos más llamativos para los medios de comunicación.

Las palabras del General Trevilla nos invitan a cuestionar los momentos de “quiebre” de su voz, pues ocurrieron en puntos específicos; el más notorio fue cuando estaba por concluir su primera intervención con la frase: “Aprovecho primero [pausa] para dar el pésame a las familias de nuestros compañeros que perdieron la vida [pausa y carraspeo] también vaya un reconocimiento”.


Veamos rasgos paralingüísticos que acompañan sus palabras; es decir, la velocidad, el tono, el ritmo y las pausas.


Estamos ante un uso —¿estratégico?— de estos recursos de la voz, los cuales llevaron a caracterizar su comunicación como un “gesto humano”, pues la tristeza suele manifestarse cuando se experimenta una pérdida, una separación, una decepción o una imposibilidad de alcanzar algo significativo. En general, en el rostro predominó una expresión de sobriedad. La musculatura facial permaneció contenida, con mínima activación en la zona de las mejillas y los labios.


No hubo sonrisas sociales; la comisura de los labios se mantuvo recta y el parpadeo fue regular. Pero tampoco hubo grandes indicadores faciales de tristeza.


Para psicólogos como Paul Ekman, la tristeza se manifiesta en el rostro mediante elevación de la parte interna de las cejas, activación muscular en la frente, párpados ligeramente caídos, descenso de las comisuras de los labios y tensión en el mentón.


Es cierto que los factores contextuales y la formación del general Trevilla pudieron actuar como reguladores emocionales; sin embargo, hay poco material en el rostro que muestre una alta activación emocional. El comportamiento del Gral. Trevilla combinó disciplina institucional con posible vulnerabilidad momentánea.


La voz quebrada y los indicios de tristeza se desdibujaron con frecuencia a lo largo de su intervención: ¿autoridad?, ¿disciplina?, ¿autenticidad?


En un entorno tradicionalmente rígido como las conferencias presidenciales, pequeños asomos de tristeza parecen humanizar figuras militares y actos políticos.

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