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Reforma electoral 2026

  • 1 mar
  • 2 min de lectura

La reforma electoral 2026 que será discutida en el Congreso Federal tiene elementos interesantes.


Por principio de cuentas, respeta la representación de las minorías dejando intocados los 200 plurinominales.


En segundo lugar, la reducción de los montos de financiamiento se hará sobre todo a la estructura administrativa de los OPLES, no necesariamente al INE ni a los partidos políticos, a los cuales solo les afectaría en un 30 %. Además, la eliminación de duplicidad de funciones afectará a los OPLES y frenará la injerencia de los gobernadores en los procesos electorales.


Con esta reforma se fortalece la fiscalización de gastos de campaña en tiempo real mediante tecnologías informáticas para vigilar que el dinero del crimen organizado no se filtre en las campañas políticas; es decir, todo estará bancarizado.


En suma, la reforma plantea un escenario de diplomacia al interior de la coalición gobernante, elimina tensiones, rigideces y le otorga a la Presidenta Sheinbaum el escenario propicio para proponer candidaturas a gobernadores sin la oposición interna del PT y el Partido Verde. En la misma reforma se plantea la prohibición de heredar los cargos políticos, es decir, la propuesta antinepotismo, así como la prohibición expresa de la reelección inmediata en todos los cargos de elección popular.


Ello abre un escenario interesante, sobre todo en los tres estados donde había pugna al interior de la coalición gobernante PT–Verde–Morena, porque al prohibirse el nepotismo se afectarían las aspiraciones del Gobernador de San Luis Potosí y las del hermano del Dip. Ricardo Monreal; no obstante, al dejar los diputados plurinominales sin cambios, la reforma tiende un cerco tanto al Gobernador de San Luis Potosí como a los Monreal al interior de sus propios partidos, confrontando su posición con la base y los cuadros de dichos institutos políticos, quienes pugnarán por privilegiar los intereses de las cúpulas frente a las aspiraciones personales del gobernador Gallardo y de Saúl Monreal, perjudicando con ello al partido de cada uno.


En Quintana Roo, la Presidenta Sheinbaum puede impulsar libremente la candidatura de Rafael Marín, para quien el Partido Verde ya no sería obstáculo, pues los plurinominales servirían como moneda de cambio dentro del Verde, partido que carece de estructura sólida estatal. El único inconveniente de la reforma podría ser la disminución de regidurías en los municipios, ya que ello merma la representación de las comunidades y centraliza el poder en la figura de las y los titulares de las presidencias municipales en todas las localidades del país.


El saldo de la reforma, de aprobarse en estos términos, se avizora positivo para la República.



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