La imagen pública y el lenguaje no verbal de Benjamin Netanyahu: "el poder no se posee, se ejerce"
- hace 7 días
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Netanyahu representa una de las figuras más estables e influyentes influyentes de la política internacional contemporánea.
Michel Foucault, filósofo francés contemporáneo, expresó que "el poder no se posee, se ejerce". Netanyahu lo testimonia.
Fue Primer Ministro por primera vez en 1996, luego regresó al cargo en 2009 y, posteriormente, volvió en 2022, continuando en el cargo desde entonces.
Suele mantener una posición erguida, con los hombros hacia atrás y la cabeza elevada. En general, esta postura comunica seguridad, control y dominio.
Recordamos su postura del pasado 14 de abril, en la que se mantuvo con los brazos ligeramente en jarra y con las manos colocadas a la altura del cinturón, afirmando que la guerra en Líbano continuará.
Las personas de fondo, su ropa negra y su chaleco antibalas color verde militar nos llevan hacia un entorno de confrontación y lucha.
El contacto visual compromete otro elemento fundamental en su comunicación, porque el mandatario tiende a mantener una mirada fija y directa como símbolo de confianza y firmeza.
En interacciones personales, también observa directamente a sus interlocutores. Esto podría leerse como un indicador de dominancia y de seguridad; por ejemplo, la comunicación no verbal de Netanyahu contrasta con la de otros mandatarios como Donald Trump.
En sus encuentros, Netanyahu se ha caracterizado por mostrar cautela, control y cálculo estratégico por medio de su mirada firme y gestos contenidos.
Por su parte, Trump –propio a su estilo de comunicación– tiende a intentar dominar el espacio y al mandatario israelí a través de gesticulaciones expansivas y contacto visual desafiante. ¿Esto compromete una confrontación no verbal implícita?
¿Cómo se “protege” cada uno? Trump tiende a imponerse por medio de sus característicos saludos: fuertes, dominantes y acaparadores. Netanyahu con la mirada y, sobre todo, con la postura en la que tiende a colocarse hacia el frente restándole importancia a Trump.
En contextos como el de la guerra con Irán, se podría indicar que Netanyahu prioriza la prudencia táctica, mientras Trump transmite confrontación directa y presión política más visible.
Trump suele apretar la mano con fuerza y atraer al mandatario, mientras que Netanyahu se resiste con miradas y posturas rígidas, reflejando tensión simbólica ante Irán.
Estamos pues ante un personaje que ha sido clave para la reacción de su nación después de los atentados terroristas de Hamás del 7 de octubre de 2023 en Israel y que de ahí, concatena un universo de conflictos bélicos en su región y ahora con Trump, en el conflicto con Irán, como guión de ejercicio de su capacidad de preservarse en el poder y proyectar como propia, la defensa de los intereses de su nación.



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