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Análisis del lenguaje no Verbal de Citlalli Hernández: dar continuidad a la Cuarta Transformación

  • 2 may
  • 2 Min. de lectura

Con una blusa color vino y una chamarra casual color guinda, Citlalli Hernández fue designada Presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de MORENA. 


La imagen de Citlalli resulta interesante porque combina varias dimensiones: el activismo social, el liderazgo partidista y la continuidad de la cuarta transformación. 


Esto compromete un estilo comunicativo particular que ha asegurado eficiencia, pero también que ha generado tensiones.


Su breve paso por la Secretaría de las Mujeres, del 1º de enero de 2025 al 16 de abril del año en curso, construyó un contexto de elevada carga simbólica, pues fue la primera titular de una dependencia que representa la agenda de género del gobierno morenista. 


Es claro que el Instituto Nacional de Mujeres –anterior dependencia del gobierno federal que fue sustituido por la Secretaría– poseía una importancia social e institucional; sin embargo, la Secretaría de las Mujeres representó una perspectiva institucional de causalidad nacional desde la Cuarta Transformación.


A diferencia de varios políticos –incluida la Presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde–, Citlalli Hernández no suele ocultar sus emociones; al contrario, las emplea como recurso: ¿estratégico?


Su rostro suele mostrar activación constante, con sonrisas amplias en contextos de cercanía y con gestos de indignación o molestia en entornos de tensión como aquellos que involucran la violencia de género. En este sentido, pareciera que la nueva Presidenta de Comisión busca conectar y mantener la atención con el público.


Otro elemento clave compromete su corporalidad, porque Citlalli no suele adoptar posturas rígidas ni tensas. 


Por el contrario, suele mantener posturas abiertas e inclinadas hacia el público para acercarse a él, suele emplear gestos con las manos para ilustrar lo que está comunicando, y suele utilizar movimientos de cabeza para asentir, negar o confrontar la información que está presentando. 


En términos sencillos, reduce la distancia jerárquica al proyectar proximidad y horizontalidad hacia los demás.


Es particular su uso de las manos, pues tiende a mostrar palmas visibles, lo que, en general, se asocia con transparencia y disposición. 


Un gesto interesante involucra aquel con el que “abraza el espacio” como si integrase simbólicamente a su audiencia. 


En una comunidad como la que involucró la Secretaría de la Mujeres, ¿no se vuelve imperativa esta integración? Podríamos decir que existe una propensión de cohesión / figura en torno a lo colectivo y comunitario.


Su contacto visual es intenso y constante, aunque no confrontativo. 


Cuando presenta puntos clave, suele sostener la mirada y la combina con movimientos de cabeza que refuerzan la interacción.


Tal como se presentó al notificar su nuevo cargo, Hernández ha construido una narrativa de vestimenta accesible, jovial y cercana a las causas sociales. 


Utiliza colores propios del partido, con trajes bordados, blusas holgadas, y pocos accesorios en las manos, en el cuello y en las orejas.


En conjunto, esta comunicación no verbal nos invita a pensarla como una persona con consistencia simbólica en la que el cuerpo, la vestimenta y su discurso se encaminan hacia la construcción de una cuarta transformación sólida y auténtica. 


Quizá, como ella misma expresó en la conferencia de prensa en la que se anunció su cambio: “El pueblo de México quiere, en su mayoría, una Cuarta Transformación”.

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