Resistir es Construir
- 2 may
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El poder no es absoluto.
Y cuando falla, alguien más ocupa su lugar.
En México, ese vacío lo han llenado las madres buscadoras. El poder no es ni puede ser absoluto, por eso, “siempre habrá núcleos de fuerza vital que sobreviven en medio de pérdidas y dificultades”.
Eso dice Mariflor Aguilar, una de las filósofas más destacadas de México. Para ella actos de resistencia, como los de las madres buscadoras, no son pasivos.
Son en realidad la construcción de nuevas formas de vida, pertenencia y comunidad.
Su lucha expresa de forma no verbal mensajes de resistencia, denuncia y memoria que trasciende las palabras, los lamentos y las exigencias.
Las madres buscadoras se han autoconstruido como sujetos simbólicos y colectivos que reconfiguran y recuperan el espacio público que les pertenece.
Es claro que las peticiones formales o las demandas legales no han funcionado; por eso las formas de comunicación de las madres buscadoras han sido otras: prácticas corporales, gestuales y espaciales que apelen a la sociedad. Su presencia en marchas con fotografías colgadas al pecho o sostenidas con las manos o sus búsquedas diarias con playeras estampadas con las fotografías de sus familiares representan un acto no verbal comunicativo para visibilizar la ausencia.
El cuerpo de las madres se convierte en un archivo de resistencia frente al olvido.
La resistencia de las madres buscadoras también se manifiesta en objetos y rituales, que van desde el uso de cruces, veladoras e incluso palas y cubrebocas que reflejan la ausencia de respaldo estatal en la búsqueda.
Es como si los instrumentos de búsqueda (palas, paliacates, sombreros, cubrebocas, guantes, etc.) se convirtieran en un reflejo latente del abandono estatal y social.
Dicho de otra manera, estos objetos se convierten en evidencia de que son las propias familias quienes realizan acciones que comprometen tareas forenses especializadas.
El territorio también se resignifica mediante prácticas no verbales, pues los lugares urbanos y rurales en los que se realizan las búsquedas se convierten en lugares de esperanza y amor.
Cada acción (escarbar, demarcar) nos invita a leer una narrativa que contradice el discurso oficial en el que la violencia cotidiana y el crimen organizado están disminuyendo.
Por el contrario, la labor de los familiares visibiliza la crisis, la violencia, la ausencia de resultados tangibles y el posible vínculo entre criminalidad y estructuras políticas.
¿Se han logrado resultados? ¡Sí!
Pero gracias a los actos de resistencia de las madres buscadoras.
Sin embargo, hay que recordar que muchos de estos avances se han obtenido a costa de su propia seguridad o de su propia vida.
No es gratuito que las madres buscadoras deban ir en grupo, en comunidad para protegerse.
La lucha de las madres buscadoras es un acto de resistencia colectiva que, mediante lenguajes no verbales y comunitarios, visibilizan las ausencias, denuncian el abandono en diversos niveles de las autoridades y dignifican la memoria frente al olvido.



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