top of page

Vladimir Putin: La imagen del líder global tenebroso

  • 27 mar
  • 3 Min. de lectura

El sábado 7 de marzo de este año, los medios de comunicación informaron que Vladimir Putin sostuvo una conversación telefónica con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian. 


¿El entorno político? Una escalada militar en la región.


Se afirmó que durante la llamada el presidente ruso expresó sus condolencias por la muerte del líder iraní, el ayatolá Ali Khamenei, y de otras víctimas del conflicto. 


Además, se resaltó que la postura de Rusia apela a la detención inmediata de la situación y la búsqueda de una solución diplomática.


No es extraño que Putin esté en medio de la polémica, pues se ha informado que ha estado compartiendo información con Irán en el contexto de la crisis. 


Y en paralelo se ha ubicado en otros temas de la política internacional y la energía, por ejemplo, los primeros días de marzo se informó que Rusia podría evaluar el suministro de gas a Europa en medio del aumento de los precios energéticos causado por la crisis en Oriente Medio y por las sanciones occidentales.


Frente a este entorno, conviene preguntarnos ¿cómo se ha construido la imagen de un líder político de tal envergadura? ¿Cuáles son las manifestaciones no verbales que más pueden impactar sobre Putin dentro de este entorno?


Algunos autores como García (2023) han afirmado que los líderes presentan patrones no verbales individuales relativamente estables (70-80%), que forman parte de su identidad comunicativa. En el caso del mandatario ruso, es claro que la naturalidad y autenticidad de su comunicación no verbal influye en la percepción de liderazgo por parte del público. 


En general, Putin se ha autoconstruido como una figura política fuerte, de líder tenebroso, defensor de la soberanía nacional, símbolo de la estabilidad estatal y autoritaria.


Estos rasgos nos ayudan a entender por qué el comportamiento no verbal de Vladimir Putin ha sido objeto de múltiples análisis por parte de periodistas, psicólogos y especialistas en comunicación política.


En el ámbito del liderazgo, estilos corporales como el del mandatario, es decir, la proyección de una imagen cuidadosamente construida de control, autoridad y fortaleza, son rasgos que forman parte central de su imagen pública poderosa.


Su postura suele ser erguida, con los hombros hacia atrás y movimientos relativamente contenidos. 


En escenarios políticos o diplomáticos, tiende a mantener una postura firme, incluso, con figuras más agresivas en cuanto a su comunicación no verbal, como Donald Trump.

 

Esto puede interpretarse como una señal de seguridad personal y liderazgo, la cual se repite tanto en encuentros públicos y privados, nacionales e internacionales, lo que nos invita a interpretarlo como una estrategia comunicativa consistente destinada a reforzar su imagen de dirigente fuerte. ¿No es acaso la imagen que necesita un dirigente que apoya a Irán?


Otro canal importante corresponde a su gestualidad. A diferencia de líderes políticos que emplean las manos de manera muy expresiva, el mandatario tiende a realizar movimientos limitados y calculados, pues sus gestos suelen ser breves y precisos, lo cual puede interpretarse como un intento de evitar transmitir nerviosismo o expresar seguridad. Recordemos que, de manera general, un comportamiento moderado puede vincularse con autocontrol y disciplina, características que pueden reforzar la percepción de firmeza y racionalidad.


Lo anterior se conjuga con la expresión facial, porque es común que Putin mantenga un rostro relativamente neutro, con pocas variaciones emocionales visibles


En un entorno, en el que debe transmitir liderazgo, comunicar emociones constantemente puede permitir un vínculo emocional con los que lo observan. 


Por el contrario, el presidente ruso debe mostrarse inamovible, incluso, en sus emociones, tal como lo manifestó en actos como el de junio de 2017, cuando –en medio de un intenso aguacero con potentes ráfagas de viento– presentó una ofrenda a los caídos durante la invasión nazi. ¿Es acaso que actos como éste potencializan su liderazgo, firmeza y capacidad de “soportar” lluvias torrenciales al igual que posibles futuras guerras mundiales?


Para concluir, podríamos destacar un comportamiento curioso que ha sido observado por especialistas y legos: la forma en la que mueve los brazos al caminar, particularmente, el brazo izquierdo que suele balancearse menos que el derecho. 


Es cierto que podría ser parte de su formación en los servicios de seguridad soviéticos, donde se enseñaba a mantener una mano más preparada cerca del cuerpo para reaccionar con rapidez. 


Sin embargo, actualmente forma parte de su comportamiento base propio de un mandatario que posiblemente va a permanecer a lo largo del tiempo. En cualquier caso, lo importante radica en que pequeñas acciones –al igual que breves conversaciones telefónicas– han generado diversos y poderosos significados simbólicos de poder global.

 
 
 

Comentarios


bottom of page