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REVIVE TRUMP EFEMÉRIDE INCÓMODA PARA HABLARLE A AMÉRICA LATINA

  • 12 feb
  • 2 min de lectura

Parece inusual pero no lo es.

El 2 de febrero se cumplió un aniversario más de la firma del Tratado de Paz, amistad, límites y arreglo definitivo entre México y Estados Unidos, luego de la ¿guerra? suscitada entre 1846 y 1848, tras la que a nuestro país le costó ceder más de la mitad de su territorio.

En es

cenarios de sensibilidad y comprensión mutua, las alusiones en esta fecha a lo que conocemos como Tratado Guadalupe-Hidalgo eran cuidadosas, apegadas a la diplomacia, hasta que llegó la era Trump y -sin que nadie se llame a sorpresa- habló de su “legendaria victoria”.

Para un personaje como Donald Trump este y cualquier otro acontecimiento, le son útiles para reiterar su actual agenda de política exterior y, particularmente, hacer patente su supremacía en América, hablándole a México, a propósito de ese hecho histórico, pero encargándose de que todo el sur lo escuche.

Con el Destino Manifiesto de por medio y el aderezo a la Doctrina Monroe -a la que la Casa Blanca le sumó el “Corolario Trump” en el inesperado comunicado emitido el pasado 2 de febrero- con el título Presidential Message on the Anniversary of Our Victory in the Mexican-American War, el America First, literalmente, no conoce de fronteras y encuadra su política hemisférica, de seguridad y migratoria bajo un enfoque de guerra como arma y designios de negociación unilateral.

Poco importan las incomodidades que causan de este lado.

Lo cierto es que la política mexicana deberá ser aún más resiliente y estratégica frente a estas expresiones de Estados Unidos en su afán de dominio, que trasluce ensimismamiento, perturbación e imprudencias.

“No somos Santa Ana”, el México de Sheinbaum

Ese lance, en el que tampoco hay menoscabo de parte de la administración Trump para referir que la paz se logra mediante la fuerza y que ahora este es el “espíritu estadounidense”, fue rechazado por la Presidenta Claudia Sheinbaum con un “no somos Santa Ana, hay que defender la soberanía”.

Abundó en la conmemoración de la promulgación de la Constitución mexicana del 5 de febrero que “¡México no se doblega, no se arrodilla, no se rinde y no se vende!”, y “México tampoco regresará a ser colonia ni protectorado de nadie. Y no entregará nunca sus recursos naturales”.

El respaldo frente a las escaramuzas

Aunque hay quien lo regatea al señalar que hoy -como hace 180 años-, México está dividido y, por tanto, débil; por ello fuerzas externas se aprovechan, la realidad es que la Presidenta mexicana experimenta un respaldo popular inusitado e incluso el reconocimiento de la oposición, como manifestó el Gobernador panista de Querétaro -Mauricio Kuri- en la ceremonia del 5 de febrero.

Efectista resulta el comunicado emitido por el Gobierno Norteamericano, a propósito del episodio histórico de hace casi 180 años, con poco eco en su política interna, mientras México se ocupa de los frentes que ahora tiene abiertos con el vecino del norte, como perseverar en el T-MEC.

 
 
 

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