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Presidenciables varones de MORENA hacia 2030

  • 12 feb
  • 2 min de lectura

Parece que en política es demasiado temprano para pensar en la sucesión presidencial de 2030. 


Apenas la Dra. Claudia Sheinbaum cumplió más de un año y cuatro meses de su mandato, mientras no es descartable que para ella una segunda mujer le deba suceder en la Presidencia.


Pero hay que seguir la huella de quienes han hecho lo imposible por no ser derribados y avanzan sigilosamente en conquistar la meta de la Presidencia de la República.


Como un estratega probado Marcelo Ebrard se distingue entre los eficaces del gabinete presidencial, hace gala de astucias para atraer inversionistas transnacionales, se prueba como negociador sagaz en los círculos rojos del presidente Donald Trump. 


La Dra. Sheinbaum lo ha recuperado a favor de sus prioridades de gobierno, mientras él se afianza presidenciable y pauta avances en el próximo escenario límite: la renovación del T-MEC con EUA. Andrés Manuel López Beltrán superó en MORENA la meta de afiliación marcada como hito histórico -más de 11 millones de registros- y apunta a poner en marcha la Escuela Municipalista para sudar territorios, con gobernadores, alcaldes y estructuras partidistas. 


El relevo en el liderazgo senatorial permitió al Senador Adán Augusto gobernar sus infortunios mediáticos y alejarse de la mirilla censuradora o persecutoria del gobierno de Washington.


Adán Augusto es rehabilitado en su prestigio político como eficaz operador de campañas: una nueva encomienda lo anuda a la reconquista de objetivos de Andrés Manuel López Beltrán, quien recrea su presente, reimpulsa su voluntad de poder y traza para sí su ruta sacrificial de regreso al tablero de ajedrez de los presidenciables.



La agenda de Omar García Harfuch le conlleva exposición constante ante los reflectores -sea por situaciones coyunturales o de calado profundo-, al ser la seguridad pública prioridad nacional y geopolítica, probado ya como interlocutor directo y poderoso de la Dra. Sheinbaum con el gobierno de Washington. 


Harfuch es metódico, cambia sus cálculos como el viento, adora demostrar su fuerza y se afianza con posiciones de gobierno que le reditúan control y resultados. Avanza ejerciendo lealtad y disciplina como su nudo tácito con la voluntad de la Presidenta, mientras las violencias le llevan a narrativas que despiertan  recelo y desconfianza ante las crecientes masacres, espiral de desapariciones forzadas, asesinatos y secuestros, punzando su imagen pública  hacia arenas movedizas. La estética y contraste en imágenes de poder.

Entramados.


En tanto Ebrard y Harfuch cosechan prestigio en el espejo de la colaboración binacional en economía y seguridad, veremos si López Beltrán logra capitalizar  resultados en la Secretaría General de MORENA o realiza política en Tabasco, para seguir fuera del radar o se le arrastra al pantano de la agenda trumpiana antiMéxico.


No hay descanso para lograr los fines, pero sí puede haber abrupta modificación de circunstancias, natural, en el juego de la fortuna y las pasiones de poder.



 
 
 

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