top of page

La guerra fantasma del siglo XXI. El duelo de información falsa que Incendia el Medio Oriente

  • 10 abr
  • 2 min de lectura

El campo de batalla entre Irán y Estados Unidos no se mide únicamente en el despliegue de portaaviones o el enriquecimiento de uranio.

Es una guerra informativa de alta intensidad, donde lo que llega al celular puede hacer tanto daño como un misil Tomahawk o un enjambre de drones.

En este contexto, las realidades son la primera baja y la Inteligencia Artificial se ha convertido en el arma más potente.

El caballo de Troya digital de Washington

La estrategia de Estados Unidos busca perforar el régimen iraní mediante una ofensiva de conectividad y desmoralización.

Un actor clave es Starlink con cerca de 7,000 terminales introducidas de forma clandestina, intenta anular los apagones digitales impuestos por Teherán a su población.

Al entregar a los iraníes señal de Internet pueden hacerles llegar contenidos diseñados para inhibir su adhesión al régimen y estimular levantamientos contra él.

Por ejemplo, el Pentágono y agencias aliadas, desplegaron una red de periodistas sintéticos.

Estas cuentas en redes sociales, con rostros generados por IA, publicaron clips de alta fidelidad que muestran la supuesta toma de edificios gubernamentales clave.

Aunque eran simulaciones, el objetivo era crear un efecto de desobediencia civil, haciendo creer a los ciudadanos en las provincias que el régimen ya había caído en la capital.

La duda como arma de guerra

Para neutralizar los contenidos enviados por el Pentágono, Teherán ha desplegado escáneres para cazar las terminales de Starlink; también ha establecido penas severas por su posesión.

Además, la Guardia Revolucionaria Islámica lanzó su propia campaña de deepfakes.

Por ejemplo, emitió videos que mostraban el portaaviones USS Abraham Lincoln hundiéndose en el Golfo Pérsico, tras un supuesto ataque de un enjambre de drones.

Aunque el video era falso, saturó los medios regionales durante horas y proyectó una imagen de sólida capacidad militar ante su población, lo que obligó al Pentágono a desmentir la noticia.

Teherán también ha fabricado noticias evidentemente falsas para estimular que la población dude de cualquier información que reciba de Estados Unidos.

 

 

La muerte de la verdad objetiva

Esta confrontación ha transformado la información en desconcierto.

Por un lado, Estados Unidos intenta por medio de información falsa desmoralizar a la población iraní y estimular que se levante contra el régimen. 

Por otro lado, Irán genera tal cantidad de contenido falso que la población termina por desconfiar de todo, incluso de las pruebas reales de represión estatal.

El resultado es un estancamiento donde el ciudadano promedio queda atrapado en un fuego cruzado de mensajes generados por IA.

En esta guerra, ya no importa quién tiene la razón o quién dispara la primera bala, sino quién controla la narrativa (de miedo, pánico, disuasión, desmoralización, deshumanización) que llega a la pantalla del celular.

En esta guerra la verdad no se descubre: se fabrica y se destruye en milisegundos.

 
 
 

Comentarios


bottom of page