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“Cocaína Conductual”, la severa definición que Australia hace de las redes sociales

  • 15 ene
  • 2 min de lectura


 

En diciembre de 2025 entró en vigor en Australia una ley que prohíbe a las plataformas de redes sociales mantener cuentas activas de menores de 16 años.

Anika Wells, ministra de comunicaciones de Australia, justo antes de la entrada en vigor de esta ley pronunció un discurso en el que dijo:

“Con esta ley, protegemos a la Generación Alfa de ser llevada a un purgatorio por algoritmos depredadores que el propio hombre que los creó consideró como cocaína conductual”.

¿Por qué calificaron así a las redes sociales y qué hicieron para proteger a sus adolescentes de esta amenaza?

Cada vez se acumulan más evidencias de que las redes sociales fueron diseñadas para activar picos de dopamina que mantengan a los usuarios atentos a ellas por períodos prolongados.

Contrario a la creencia popular, la dopamina no es la molécula del "placer", sino de la anticipación.

Cuando el cerebro percibe una eventual recompensa, las neuronas liberan dopamina, esto se experimenta como una anticipación de esa recompensa que estimula a actuar para obtenerla.

La liberación de dopamina se altera cuando no se tiene la certeza de si la recompensa llegará o no; por eso, cuando sí llega la liberación de dopamina es más intensa.

El gobierno australiano evaluó los estudios que muestran cómo las redes sociales utilizan este mecanismo para generar una especie de adicción a permanecer en ellas.

Por eso, estableció que lo peligroso de las redes no es solo el contenido negativo que se difunde en ellas; sino, el diseño y la estructura que se aprovechan de una vulnerabilidad del cerebro para mantener a los usuarios apegados a ellas.

Un ejemplo es el “scroll infinito”, al eliminar el final de la página, el cerebro nunca recibe la señal de "alto", siempre existe la posibilidad de que el siguiente video sea el mejor de todos, lo cual hace que te mantengas en la plataforma esperando que por fin llegue.

Este efecto es más intenso en el caso de los adolescentes, cuyo cerebro no ha terminado de desarrollarse, especialmente en el Córtex Prefrontal.

Esta sección del cerebro juega un papel clave para desarrollar la capacidad de decir "no" a una gratificación inmediata en favor de un beneficio a largo plazo.

Siendo que las redes sociales están dificultando el desarrollo de esta capacidad, es más fácil comprender porque la ley australiana busca proteger a los jóvenes de ser llevados a “un purgatorio por algoritmos depredadores”.

Por eso la ley obliga a las redes sociales a eliminar las cuentas y a no aceptar nuevas solicitudes de menores de 16 años.

La responsabilidad de que esto se cumpla es de las plataformas, no de los adolescentes que intentan crear una cuenta, ni tampoco de sus padres.

Además, las plataformas deben ofrecer evidencia de que han tomado medidas para que su diseño y algoritmos no sean adictivos.

Si no lo hacen, pueden ser castigados con multas de hasta 33 millones de dólares.

Esta legislación es pionera en responsabilizar a las plataformas por los efectos de su diseño, estructura y algoritmos y no solo por el contenido que los usuarios difunden a través de ellas.

El mundo observa atento para evaluar si esta ley consigue su objetivo o tiene efectos no deseados ni previstos.

 
 
 

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