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Análisis del lenguaje no verbal de Zelenski: cercanía, resistencia y autenticidad estratégica.

  • 10 abr
  • 3 min de lectura

Vasyl Holoborodko es un profesor de historia que un día pronuncia un discurso extremadamente sincero, criticando la corrupción del gobierno.

En medio de la era digital y tal y como estamos acostumbrados, un alumno lo graba sin su consentimiento para subirlo a redes sociales. ¿El resultado? Un video que se viraliza porque la gente (el pueblo) se identifica con el profesor de historia, quien termina siendo elegido presidente.

Ésta es la trama principal de la serie Servidor del pueblo (2015-2019), en la que, en pocas palabras, un ciudadano común llega al poder ¿por accidente? y trata de cambiar un sistema corrupto al gobernar con honestidad, sencillez y cercanía con el pueblo.

Aunque la historia se hubiera podido quedar en ficción, retrata casi fielmente los inicios políticos de Volodímir Zelenski, ex actor, comediante, abogado y actual presidente de Ucrania.

Estudiar la imagen de Zelenski implica contextualizar su transición de actor y comediante a político de uno de los países europeos con más reflectores mediáticos actuales a causa de la guerra con Rusia.

A diferencia del presidente ruso, Vladímir Putin, el mandatario de Ucrania se ha configurado como un hombre sensible, cercano al pueblo y auténtico.

Durante su carrera como comediante –en el que se le llegó a observar sin ropa y realizando bailes graciosos–, la comunicación no verbal de Zelenski estuvo enmarcada por una amplia expresividad de gestos expansivos, cambios de postura, macro expresiones faciales, miradas dirigidas al público y movilidad constante en el escenario.

Es claro que esto respondía a la necesidad de atrapar al público para entretenerlo.

Sin embargo, llama la atención que varios de estos elementos resaltan en el personaje de ahora, aunque de manera más sutil, como un rasgo eje de su liderazgo, particularmente en el actual contexto de crisis, en el que Rusia invadió a Ucrania en febrero de 2022.

Por ejemplo, el mandatario suele demostrar una expresión facial controlada, pero visible. En contraste con otros líderes como Putin, se da el permiso de filtrar movimientos faciales visibles vinculados con emociones acordes al contexto. Así, se le puede observar con tensión en la mandíbula, mirada fija y expresiones de cansancio.

Estas manifestaciones, más allá de debilitar su imagen, nos invitan a percibirlo como un personaje honesto, sensible y humano, que suele buscar un diálogo personal e íntimo con el pueblo.

Especialistas como Anne-Marie Soderberg y Keith Darden afirman que la experiencia de Zelenski como actor representa una ventaja para él porque le permitió desarrollar una habilidad para tener presencia, para recordar información y para leer discursos sin que se perciba que está leyendo o que lo tiene preparado.

Es posible que, por esta razón, suele observarse una sincronía entre la expresión facial del mandatario ucraniano y el contenido de sus mensajes.

Cuando el mensaje es fuerte, su rostro suele mostrar seriedad; cuando el mensaje es alentador, su rostro suele suavizarse por medio de elevación de las cejas o relajación de la boca.

Esta congruencia entre mensaje y expresión fortalece la credibilidad.


Además, Zelenski ha construido una coherencia simbólica, entre su vestimenta y la presencia pública de su esposa, Olena Zelenska.

Desde el inicio de la guerra entre Ucrania y Rusia, él suele vestirse con atuendos de estilo militar, como si la ropa por sí misma estuviera en guerra. Así, porta camisetas verde olivo, sudaderas o chamarras tácticas con tonos verdes, camisas o playeras negras, y pantalones casuales con tonos verdes.

En contraste, su esposa suele utilizar ropa más alineada a los códigos diplomáticos, es decir, trajes y blusas con coleres más diversos que van desde el negro hasta el amarillo, pasando por el rojo, el blanco, el naranja, el azul y el verde.

Dualidad que genera un equilibrio no verbal poderoso, pues mientras él denota resistencia y lucha, ella manifiesta estabilidad, sobriedad y vínculo entre la lucha y la resiliencia estructural y política.

Además, el entorno visual del presidente de Ucrania suele ser sobrio: oficinas sencillas, calles o espacios institucionales sin ornamentación excesiva.

Esta escenografía minimalista amplifica el impacto de su imagen, puesto que no compite con otros estímulos visuales.

En suma, la imagen de Zelenski suele proyectar una combinación poco convencional de cercanía, resistencia y autenticidad con su pueblo.

 
 
 

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